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Gracias, señor 2022

 El 2022, por mucho, ha sido el año más increíble de mi vida. La cantidad de cosas que he vivido no se comparan con las de ningún otro año (y eso que aún le quedan 20 días). ¡Tengo tanto por agradecer! Vivo fascinada con la posibilidad de poder tener registro fotográfico/fílmico de todo, porque así es más fácil mirar hacia atrás y recordar lo afortunados que somos... Lo cual viene bien cuando tenemos algún atisbo de duda tipo "no he hecho nada por mi vida". Tengo tanto que esta recopilación me quedó re larga. 🤭 Este año he vivido cosas, grandes y pequeñas, buenas y malas, felices y tristes, pero todas han tenido un gran significado para mí. Lo empecé rodeada de mi familia, todos vivos y sanos (a pesar de lo amenazante que fue un reciente virus mortal) y con un trabajo de ensueño que amé como ninguno. Me subí a 38 aviones distintos (me faltan otros cinco antes de que se acabe el año), recorrí 31 ciudades y 12 países, de los cuales 17 y 9 respectivamente, los visité por primer...

Confesiones de otoño

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A lo largo de la vida, todos (o casi todos) experimentamos varios momentos de crisis de identidad: ¿Quiénes somos? ¿Qué hacemos con nuestra vida? ¿Cuál es nuestro propósito? ¿Tiene sentido lo que hacemos? ¿Estamos aportándole algo a la sociedad? ¿Nos sentimos plenos? Estas preguntas llegan a nuestra mente a menudo y a veces logramos responderlas y otras no; pero tener ocupaciones y responsabilidades hace que no tengamos tiempo para mortificarnos por ellas. Cuando se emigra, se vive un duelo del que casi no se habla (aunque cada vez se está haciendo más visible). Y es que partir es morir un poco. Irte de lo que consideras tu hogar, salirte de tu zona de confort, renunciar a planes y proyectos, dejar tu gente y tus costumbres, enfrentar lo desconocido, renunciar (así sea temporalmente) a tu oficio... Todo esto junto se convierte en una avalancha que amenaza tu cordura.  Supongo que no todos experimentan eso. Yo pensé que a mí no me iba a pasar. Finalmente (creía), estoy aquí por volu...

Soy una idealista

Es inevitable que la época electoral distancie a las personas. A mí, sinceramente, no me parece que sea algo que esté mal del todo. Escuchar los argumentos de las personas respecto a un asunto que puede parecer "aislado" te permite conocerlas mejor, comprender su sistema de creencias, el alcance de su moral, sus prioridades, la forma que tienen de ver el mundo, la importancia que le dan a la otredad... En fin. Dejo claro que no estoy insinuando que creerle más o menos a uno o a otro candidato te haga mejor o peor persona. La bondad o la maldad son asuntos con los que difícilmente me atrevería a meterme.  La cosa es que, a medida que creces y pretendes ser más sabio, procuras desgastarte menos en discusiones sin sentido, no te enfrascas en intentos fallidos por convencer al otro (ya decía el gran Galeano que intentar convencer era una falta de respeto, "un intento de colonización del otro"), adquieres cierta inteligencia práctica que te hace comprender que es tonto l...

A propósito del día del maestro

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 Mayo es un mes extraordinario porque se conmemoran dos fechas importantes para mí: El día de la madre y el día del maestro.  Este mayo es más extraordinario aún porque ha sido particularmente conmocionado y aunque manchado por episodios nefastos de violencia (de muchos orígenes, todos igual de abominables), la esencia de esa conmoción me parece, por lo menos, conmovedora: Un país que se cansa del ultraje y la injusticia y se para para decir a una sola voz: ¡No más!  El punto aquí no es hablar respecto al paro porque es un tema con muchos matices y de difícil terminación. El punto aquí es hablar de mi mamá, y, más que eso, la relación que existe entre la figura de mi mamá (como madre y profesional) y algunas de las razones que han provocado esta gran movilización nacional. Todo esto motivado por una imagen que ha circulado en redes y que una de las veces que la vi iba acompañada de un relato experiencial sobre alguien a quien su profesor universitario le dijo: “No se pued...

Una discusión urgente

La discusión frente a la interrupción voluntaria del embarazo es urgente y debe darse de manera seria y contundente, teniendo en cuenta todas las aristas y sin caer en radicalismos ni arbitrariedades. Conviene dejar a un lado las pasiones y establecer acuerdos claros entre profesionales de múltiples disciplinas... Médicos y abogados, por supuesto, pero también antropólogos, sociólogos, psicólogos, expertos en bioética. A todos nos da miedo opinar porque sentimos que nos pueden crucificar. Me cuesta dar mi opinión personal respecto a esta situación por muchas razones... La principal es que nisiquiera tengo claro qué pienso. A la mujer en cuestión no la juzgo porque sé, como escribió mi papá y como titula su libro, que ninguna mujer aborta "cagada" de la risa (bueno, después de las 20 semanas "aborto" quizás no es la palabra correcta); porque no conozco su situación personal; porque comparto (pues me creo feminista --seguramente no de las mejores--) que las mujere...

Cada vez más cerca

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Lo vimos lejos muchas veces, algunos entramos en depresión en repetidas ocasiones, muchos derramamos infinidad de lágrimas en primer semestre cuando, a pesar de días y noches enteras estudiando, no lográbamos entender las leyes de la termodinámica, y, menos aún, por qué teníamos que sabérnoslas... No lográbamos, a pesar de tener lleno de rayas de marcador todo el cuerpo, memorizar el trayecto de las venas y las arterias.   Muchos nos reímos de nosotros mismos cuando, en segundo semestre, en neuroanatomía, entendimos la razón por la cual “pasar derecho” nunca nos iba a dar resultado… Aprendimos que ciclos completos de sueño, incluyendo la fase REM, producen la reestructuración y el fortalecimiento de memorias duraderas . Ahí entendimos que no estaba bien pasar derecho. Entenderlo no significaba que no lo volveríamos a hacer. Luego llegamos al mundo de la microbiología y descubrimos nuestras habilidades artísticas cuando con un talento excepcional compusimos canciones para apren...

Aniversario papá

Hace cuatro años que mi padre partió. Cuatro años es mucho y a la vez poco… Es el tiempo suficiente para estar a punto de terminar una carrera, en la mayoría de los casos; el tiempo suficiente para casarse, tener hijos y que la vida te cambie… Nunca será suficiente, sin embargo, para asimilar la partida de alguien que se ama. Ayer leía una carta que le escribí a mi padre después de que se fue y que sólo leyeron 5 personas. A pesar de que hace ya casi cuatro años que la escribí, el dolor sigue siendo el mismo, las palabras tienen el mismo tinte triste. A los cuatro años los cuerpos están destinados a ser sacados de la tierra o de las bóvedas porque “su plazo se cumplió”, a cambio, los restos que dejen son llevados a otra bóveda. Una más pequeña. Nunca vi el cuerpo de mi padre muerto y, aunque siempre me sentí bien por ello (porque el último recuerdo que tendría de él sería vivo, sonriente), supongo que esa razón es la causa de mi sueño recurrente: La figura de mi padre carcajeánd...