¿Pañitos de agua tibia?
La mayoría de entradas de este blog terminan siendo sólo tareas de Comunicación, es una verdad no lamentable. Creo que hay cosas que no son para publicar. Ya les he mencionado por los laditos que me parecen “jartísimos” los blogs que se basan en decepciones amorosas, en consejos para la vida, en experiencias fallidas en el sexo, en “pensamientos profundos” nacidos a partir de crisis existenciales, o en indirectas públicas disfrazadas de poemas. Con el respeto de muchos, eso me parece (no logro encontrar una palabra menos fea) patético. Y no es que uno no pueda escribir sobre eso; siempre he pensado que la mejor forma de ahogar las penas es escribir (o cantar) pero esas cosas no se publican, no a mi parecer… ¿Con qué sentido? ¿Para que todo el mundo se sienta identificado y diga “¡Oh! Le ha pasado lo mismo que a mí pero sabe plasmarlo mejor que yo”? ¡Qué ridiculez! Por eso es que me limito tanto con este blog, por lo mismo por lo que dudé tanto para publicarlo. Porque no quiero caer e...