"Equivocaciones"
Hace mucho no escribía. ¡Y qué falta que me hace! Equivocarse. Nos duele a todos. No importa que nuestras abuelas nos hayan ensañado desde chiquitos que “errare humanum est” y que aun cuando esperábamos una paliza tremenda por quebrar un plato de su vajilla favorita, nos abrazaran con cariño y nos dijeran que era normal, que a cualquiera podría haberle pasado. Nos duelen. Los grandes y los chiquitos. A todos. Sobre todo a los orgullosos y soberbios, como yo. Errores los hay de todos los tamaños y sabores. Algunos son realmente errores y otros sólo fingen serlo, porque quieren sentirse importantes. La mayoría de las veces no son graves por su tamaño en sí, sino por lo que los demás puedan decir acerca de ellos. Así, quebrar la vajilla favorita de la abuela puede parecer una nimiedad, pero si su reacción hubiese sido desgarradora o violenta, el cuento sería otro. He dejado claro mi posición poco feminista frente a la vida (si pensamos el feminismo como la corriente radical y ab...