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Mostrando entradas de marzo 1, 2014

Había una vez un negocio inaceptable

Siempre he pensado que hay un solo motivo para justificar el asesinato: La cadena alimenticia. No se justifica el asesinato a humanos por una sencilla razón, y es que no somos caníbales. Defender el asesinato de una especie indefensa (sí, por más “bravos” que sean, los toros son indefensos, así como todos los animales supuestamente menores en la escala evolutiva) por simple diversión, es tan absurdo como defender el asesinato de bebés por conservación de la reputación. Comemos vacas, peces, gallinas, pollos y cerdos, es cierto; pero no creo que a ninguna persona, que haga conciencia de que lo que come en algún momento fue un ser vivo al que se mató, le parezca divertido. Argumentar que “si tanto les duele, dejen de comer carne también” es la excusa y defensa más cobarde que he escuchado. Por un lado, la costumbre de alimentarse con carne es mucho más milenaria que la fiesta brava misma, y por otro, suplementar los componentes nutricionales que aporta la carne sólo con frutas y verd...

¿Cómo ser feliz?

A uno le preguntan cosas, a veces. Algunos porque quieren entablar una conversación, otros porque confían en nuestra infinita sabiduría (¿muy pretenciosa?). Las preguntas son de todo tipo, desde: “¿Qué haces para tener los dientes tan blancos?” (Nada, es como buena suerte… Me cepillo tres veces al día, no tomo mucho café y no fumo); hasta: “¿Por qué sós tan feliz, cómo hacés? (El toque valluno de muchos compañeros). La receta para la felicidad no existe. Es un absurdo casi del tamaño de la receta para la juventud eterna. Ese tipo de ridiculeces que vienen en “libros” de superación personal y de éxito escritos por autores más famosos que yo (insinúo que soy escritora, pretenciosa otra vez) y que se venden como pan, no son más que un negocio redondo que no genera ningún resultado. No sería tan patética como para hacer lo que critico, así que no escribiré una receta para la felicidad. Eso no existe, no funciona. La pregunta que me han hecho mis compañeros es qué hago yo. Pues...