Gracias, señor 2022
El 2022, por mucho, ha sido el año más increíble de mi vida. La cantidad de cosas que he vivido no se comparan con las de ningún otro año (y eso que aún le quedan 20 días).
¡Tengo tanto por agradecer! Vivo fascinada con la posibilidad de poder tener registro fotográfico/fílmico de todo, porque así es más fácil mirar hacia atrás y recordar lo afortunados que somos... Lo cual viene bien cuando tenemos algún atisbo de duda tipo "no he hecho nada por mi vida". Tengo tanto que esta recopilación me quedó re larga. 🤭
Este año he vivido cosas, grandes y pequeñas, buenas y malas, felices y tristes, pero todas han tenido un gran significado para mí. Lo empecé rodeada de mi familia, todos vivos y sanos (a pesar de lo amenazante que fue un reciente virus mortal) y con un trabajo de ensueño que amé como ninguno.
Me subí a 38 aviones distintos (me faltan otros cinco antes de que se acabe el año), recorrí 31 ciudades y 12 países, de los cuales 17 y 9 respectivamente, los visité por primera vez. Salí por primera vez del continente, fui a 7 conciertos y vi a Rubén Blades, Piero, Joan Manuel Serrat, Cold Play, Dua Lipa, Martha Gómez, Guayacán, El Grupo Niche, Victor Manuel y otros tantos. Boté dinero, me robaron varias veces, cancelaron el festival que añoré por años y no pude ir a conciertos que no se repetirán (Kiss, Guns and Roses, Gorillaz...)
Conocí la comuna 13, fui a mi restaurante soñado en Marinilla, vísité a mi maravillosa familia paisa, ví a mi hija ordeñar una vaca, me fui parada en la parte de atrás de un Jeep Willys en pleno paisaje cafetero, ¡VI BALLENAS!, renuncié al trabajo de mis sueños, me despedí de la clínica de mis amores, abracé más que nunca a todas las personas que dejé, derramé la mayor cantidad de lágrimas de mi vida, tuve la mayor cantidad de despedidas de la historia y me sentí la persona más amada del planeta.
Crucé el océano.
Recorrí un pedacito de Europa al lado de mi mami. Conocí en 15 días la puerta de Toledo, la torre Eiffel, el canal de Venecia, el Coliseo romano, el Partenón, Santorini, La Sagrada Familia y el canal de Ámsterdam (para resumir). También perdí buses, boté dinero, compré tickets de tren que no eran, me subí a rutas que no correspondían, comí siempre lo más barato, reservé y pagué hoteles que no usé, fui tratada mal por ser turista, me decepcioné de países que tenía idealizados, pasé la noche en vela en aeropuertos, pensé que iba a perder vuelos...
Entré al Louvre y a la Capilla Sixtina, así que vi casi que en mis narices, muchas obras que he admirado durante toda mi vida a través de una pantalla o la página de un libro.
Me despedí de mi mamá 💔, me reencontré con mi esposo y mi hija. ME FUI A VIVIR A OTRO PAÍS, puse en pausa mi profesión, viví en carne propia un otoño, pasé Halloween y mi cumpleaños lejos de mi tierrita, experimenté por primera vez en mi vida síntomas depresivos, creé un podcast, he cocinado, escrito y dormido más que nunca (al menos desde que soy adulta), volví a leer, he inventado nuevos proyectos y pensado en mil nuevas ideas, he visto los atardeceres más lindos del mundo y volví a ver caer la nieve.
He crecido, he crecido un montón y, aunque a veces me pregunto quién soy y hacia dónde voy, mirar hacia atrás y ver no lo que he hecho (que no importa tanto), sino quiénes han estado a mi lado, me reconforta, me emociona, le da sentido a todo y me hace sentir la persona más afortunada.
Gracias por estar siempre a mi lado. Los amo mucho. De lejos sí que me doy cuenta de todo lo que los amo. Gracias, gracias siempre.
Espero con el alma que el año que viene sea muy maravilloso para todos. ¡Ahora, a disfrutar la navidad!🤍
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