Confesiones de otoño
A lo largo de la vida, todos (o casi todos) experimentamos varios momentos de crisis de identidad: ¿Quiénes somos? ¿Qué hacemos con nuestra vida? ¿Cuál es nuestro propósito? ¿Tiene sentido lo que hacemos? ¿Estamos aportándole algo a la sociedad? ¿Nos sentimos plenos? Estas preguntas llegan a nuestra mente a menudo y a veces logramos responderlas y otras no; pero tener ocupaciones y responsabilidades hace que no tengamos tiempo para mortificarnos por ellas. Cuando se emigra, se vive un duelo del que casi no se habla (aunque cada vez se está haciendo más visible). Y es que partir es morir un poco. Irte de lo que consideras tu hogar, salirte de tu zona de confort, renunciar a planes y proyectos, dejar tu gente y tus costumbres, enfrentar lo desconocido, renunciar (así sea temporalmente) a tu oficio... Todo esto junto se convierte en una avalancha que amenaza tu cordura. Supongo que no todos experimentan eso. Yo pensé que a mí no me iba a pasar. Finalmente (creía), estoy aquí por volu...