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Mostrando entradas de agosto 24, 2012

¿Qué significa para Colombia ganarse una medalla olímpica?

En un país marcado por la violencia, por la pobreza, por la tristeza y por la corrupción como lo es el nuestro; donde a diario se ven noticias de asesinatos, de heridos, de accidentes de tránsito, de balas perdidas y de mujeres maltratadas y donde las personas mueren en las puertas de los hospitales víctimas del sistema de salud tan austero que poseemos, una noticia como un oro olímpico nos devuelve un poco la alegría que hemos perdido por el “simple” hecho de haber nacido en este país y sufrir sus dolores como nuestros. Al fin y al cabo lo son. La mayoría de los colombianos no practicamos ningún deporte (ni siquiera por salud), desconocemos las reglas de muchos juegos (si es que sabemos que existen), no tenemos ni la más mínima idea de que en Colombia se practican ni que tenemos en nuestra patria competidores de tan buen nivel que pueden ir a unos juegos de tan magnánima envergadura como los juegos olímpicos, algunos puede que ni sepan qué son, dónde eran este año o cuándo había...

Yo Me Describo (Hace 2 años)

He cambiado de opinión en algunas cosas. Es apenas natural. Me gusta cantar, nadar, escribir, dormir y leer, esto último, a pesar de gustarme, no es un hábito para mí, pocos libros me llaman la atención, y no porque sea muy exigente, sino porque me gustan las cosas simples y pocas historias lo son; no me gusta la filosofía, sin embargo tengo una que rige mi vida, la filosofía del Hakuna Matata, lloro con casi todas las películas y me gustan mucho las de historias infantiles, siento que no se ha muerto la niña que llevo en mi interior, me río de muchas cosas, también. Soy admiradora de Les Luthiers, de Daniel Samper Pizano y de Daniel Samper Ospina, de Jairo Aníbal Niño, de Antoine de Saint Exúpery y del principito, de Ángela Botero López, de Julián Rodríguez, de Fito Páez, de Choc Quib Town, de Queen, de Bandola, de Jorge Villamil, de Quino, y, sobre todo, de Mafalda. Me gusta la pasta, el sancocho de pollo, los fríjoles y las lentejas, el jugo de mora, de maracuyá, de naranj...

Para una amiga que se fue y no ha vuelto. Aún.

Y te vas, y es un hecho, y fue tan rápido... te creciste, y no pediste permiso para crecer, y de repente cuatro horas por tierra se convierten en más de seis por aire, y un mes se convierte en seis, o en doce... cumples tu sueño, y te extrañaré. Estoy triste y feliz, ruedan lágrimas, se dibuja una sonrisa, mi pecho se hincha de orgullo, mi garganta se llena de nudos, la nostalgia y la satisfacción se pelean el puesto... Y te vas, al sur, a la tierra de los grandes, a la tierra del rock, a la tierra del tango, a la tierra de la lucha, a la tierra de la protesta, a la tierra donde la juventud no se calló, a la tierra del fútbol... te vas, a la cuna de Charly, de Fito, de Calamaro, de León, de Nito, de Mercedes, de Piero, de Spinetta, de Bersuit, de Cerati, de Vicentico, de Fabiana, de Heredia, de Aznar, de Goldín, te vas y te llega el olor de la tierra de Violeta, de los prisioneros, de Drexler, donde, a pesar de la distancia con el mediterráneo, no dudarán en ir Sabina y Serra...

Diferencia entre humanismo y humanitarismo y la necesidad de ambas en la formación y labor del médico

Dedicatoria A Juan, mi padre -quien de  seguro me lee desde un mejor lugar-, por, sin siquiera darse cuenta, enseñarme a ser desinteresada, a hacerle el  bien a los otros por simple caridad más que por obedecer un precepto, por hacerme descubrir que la bondad no está en lo que se dice sino en lo que se hace, por ser mi inspiración durante casi todo el proyecto de lectura e investigación. A Ana, mi prima, por ser mi más grande motivo de alegría; a Sandra, mi tía, por las conversaciones que sólo se pueden tener con las tías, por confiar tanto en mí; a Édinson, mi tío, por amarme y consentirme desde que tengo memoria; a Vicente y Aurora, mis abuelos, por creerme su mayor motivo de orgullo, por darme tanto amor y tanta alegría; a Nelson, mi tío, por ser mi hermano mayor por mucho tiempo y por Juan Pablo, mi próximo motivo de alegría. A Jairo, mi novio, por enseñarme a descubrir cosas nuevas, por ayudarme a romper mis esquemas, por apoyarme de manera incondicion...

Películas...

Con las películas me pasa casi igual que con las canciones y con los libros; conozco muchas pero si me preguntan "¿Cuál me recomiendas?" no recuerdo el nombre de ninguna. He aquí un escrito sobre una muy buena película española que sí, la recomiendo: "La lengua de la mariposa". Sin profundizar (y sin tiempo para hacerlo) en el tema de la Guerra Civil Española, del que la verdad es que poco sé; sólo con ver la película “La lengua de las mariposas” puedo ver lo que, a mi parecer, es uno de los problemas más graves que la inmedible intolerancia, causante inevitable de las grandes guerras, acarrea: ser lo que no se es por miedo a ser asesinado por ello, en otras palabras, disfrazar nuestra verdadera condición (física, social, emocional, sentimental, entre otras) por temor al juicio que pueda recaer sobre nosotros, porque nuestra realidad nos resulta vergonzosa, de algún modo. Si esto no es justificable, por lo menos es comprensible. Ahora bien, que este context...

No soy lectora

Mi madre me lee desde que estoy en el vientre. Para dormir, cuando estaba bebé, me leía. Aprendí a leer estando muy pequeña aun. No sé si motivada por “Cien Años de Soledad” (no creo), pero mi madre rotuló todos los elementos de la casa: puertas, armarios, camas, sillas… con la palabra que los nombraba y un dibujo que los representaba al lado, así yo aprendería a leerlos. Dedicó mucho de su tiempo a eso. Y lo logró. Mi mamá siempre ha sido buena lectora. De pequeña me ufanaba diciendo que en casa mi mamá tenía 4 bibliotecas grandes, todas llenas. Han pasado dieciocho años y no he leído ni un cuarto de los libros de esas bibliotecas. Creo que no he leído mucho. No he leído casi ninguno de los libros que todo el mundo se ha leído y cuando me pregunto por qué, creo saber la respuesta: porque todo el mundo se los ha leído.  Es una actitud sumamente inmadura, pero creo que es la única razón que tengo para justificarme. Nunca quise leer “El caballero de la armadura oxi...

Instrucciones para abrazar

Una tarea de comunicación oral y escrita del semestre pasado, recordando al adorado Julio Cortázar No hace falta necesitarlo, un buen abrazo nunca está de más, y aunque en ocasiones remotas pueden resultar incómodos (dependiendo de quién sea el abrazador, como en el caso de Lord Voldemort a Draco Malfoy), la mayoría de las veces, son gratos y reconfortantes. Para abrazar correctamente, basta despojarse simultáneamente de la vergüenza y del miedo a ser abrazado por otro y, sin muchos preámbulos, abrir los brazos. (Se vale además abrir el corazón). Los abrazos son únicos e irrepetibles, y para describir uno, se debe tener en cuenta que son diferentes de acuerdo al abrazado. No hay nada más reconfortante que un buen abrazo, lograrlo, es poner en la mesa el primer ingrediente para las instrucciones de cómo ser feliz.

Trasteos inoportunos

Yo también fui víctima del desalojo de Windows Live Spaces y perdí bastante información que no guardé en ninguna parte previamente. Estaría aquí.

Después de varios días...

Después de varios días, esta es mi primera entrada. "Mi primer post". Soy la misma que viene desde borradoresdeopiniones.blogspot.com Ésta es la versión número 53 de "intento por adquirir el coraje para publicar lo que escribo" aun cuando pienso que debería escribir sólo para mí. Mi mamá insistió.