¿Qué significa para Colombia ganarse una medalla olímpica?


En un país marcado por la violencia, por la pobreza, por la tristeza y por la corrupción como lo es el nuestro; donde a diario se ven noticias de asesinatos, de heridos, de accidentes de tránsito, de balas perdidas y de mujeres maltratadas y donde las personas mueren en las puertas de los hospitales víctimas del sistema de salud tan austero que poseemos, una noticia como un oro olímpico nos devuelve un poco la alegría que hemos perdido por el “simple” hecho de haber nacido en este país y sufrir sus dolores como nuestros. Al fin y al cabo lo son.

La mayoría de los colombianos no practicamos ningún deporte (ni siquiera por salud), desconocemos las reglas de muchos juegos (si es que sabemos que existen), no tenemos ni la más mínima idea de que en Colombia se practican ni que tenemos en nuestra patria competidores de tan buen nivel que pueden ir a unos juegos de tan magnánima envergadura como los juegos olímpicos, algunos puede que ni sepan qué son, dónde eran este año o cuándo habían empezado. Realmente no nos importa no saber nada de eso, simplemente tenemos en una misma frase las palabras “Colombia” y “ganó” juntas y para nosotros y nuestros entusiasmos vacíos, como decía mi papá, es más que suficiente.

Aunque es posible que me equivoque, me atrevo a afirmar que un porcentaje muy alto de colombianos vivió lo mismo que yo mientras veía la transmisión de la competencia de la antes desconocida, pero ahora querida por todos, Mariana Pajón. Seguramente los ojos se les encharcaron, la piel se les erizó, el ritmó cardiaco se les aumentó de forma desmedida, tal vez quisieron abrazar a la persona que tenían al lado sin importarles que fuera desconocida, gritaron casi que de principio a fin y, finalmente, sintieron un airecito indefinible, una alegría inconmensurable, una felicidad indescriptible, una satisfacción que casi nunca les dará un partido de un equipo de la primera división del fútbol colombiano (a cuyos jugadores, como ya se han lamentado muchos y creo que tienen razón, les pagan más dinero y les ofrecen más beneficios que a los deportistas olímpicos cuando estos últimos sufren y se esfuerzan muchísimo más que ellos).

Hay una palabra que para mí responde mucho mejor la pregunta con la que se titula este escrito más que “alegría”, para mí, significa “unión”, significa que, POR UN MOMENTO, a los racistas se les olvida que lo son y aman a los negros que ganaron medalla, a los xenofóbicos, a los homofóbicos, a los egoístas, a los ricos prepotentes y a los rencorosos se les olvida que lo son y celebran, abrazan, chocan la mano, sonríen y perdonan al indígena, homosexual, generoso,  pobre o enemigo que tienen al lado.

No importa que un colombiano que está al otro polo de la ciudad vea la transmisión en un televisor viejo con antena de aire y otro la vea en un televisor LCD de cincuenta pulgadas. Nada importa. La alegría que siente el uno y el otro es exactamente la misma, porque la alegría, así como la tristeza, no conoce de color, de raza, de condición ni de prejuicios.
Lástima que sea sólo eso, UN MOMENTO. Lástima que tengamos que ganarnos una medalla de oro para que esto pase, lástima que el odio y la violencia que nacen de estas actitudes no se acaben gracias a estos triunfos, lástima que se terminen los juegos y volvamos a ser los mismos.

Lástima que mi papá tuviera razón, si manifestamos entusiasmo y unión por eventos que aunque grandes terminan siendo superfluos comparados con nuestra realidad, pero unirnos realmente y luchar por cambiar esa misma realidad no nos entusiasma, podríamos decir entonces que sí, que los colombianos tenemos entusiasmos vacíos


Comentarios

  1. Salo, este debió haberse llamado: "-entusiasmos vacíos-, como decía mi (tu) papá, es más que suficiente..."

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  2. Debió llamarse como aburrir a alguien solo con el título

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  3. Es increíble cuando lees algo que escribiste hace muchos años y piensas que lo escribió otra persona. Definitivamente hemos cambiado muchísimo. El texto me gustó mucho aunque no sea de las temáticas que más me gusta leer. Es muy fluido y reflexiona sobre algo que poca gente se detiene a pensar. Está cargado de verdad... Siga escribiendo profe, lo hace muy bien como la mayoría de cosas a las que se dedica. Ser madre, esposa, profesora y amiga.

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