Me tocó una generación lamentable



Le pregunté a mi mamá que si, de haber nacido veinte añitos antes y no en el 66 y de haber vivido en Estados Unidos y no en Colombia, hubiese ido a Woodstock y me dijo que sí, lo cual no me sorprendió. Luego le pregunté que si hubiese fumado marihuana (no sé por qué preguntar una cosa siempre lleva a la otra, caigo en la costumbre estúpida de creer que al hablar de “hippies” hay que hablar de marihuana, como si fuera lo único, como si fuera lo importante, como si fuera lo más grave del mundo) y me dijo que no sabía, que estaba casi segura de que no, por ser tan aplomada y psicorrígida. Ella no me preguntó nada pero le dije que yo tal vez sí lo haría y no me regañó (¡oh sorpresa!), le expliqué que seguramente inmersa en medio de todo ese movimiento, no sería raro y que, de hecho, era probable que no lo viera mal y lo hiciera sin siquiera pensar que estoy haciendo algo indebido. No fumaría marihuana en esta época, ahora soy consciente de que no tiene sentido y hasta peco de moralista y suelo reprocharlo, pero no puedo asegurar que si hubiese nacido en esos años, tampoco lo hubiera hecho. El caso es que, exceptuando eso de las drogas y un par de cosas más, relacionadas con el desorden excesivo y la libertad exagerada que rayaba en el libertinaje (espero no sonar muy mojigata), defiendo más esa generación que ésta, y, a pesar de que soy feliz ahora, de que agradezco todo lo que el mundo tiene para ofrecerme hoy y de que me conformo y no me quejo;  me atrevo a afirmar que  me hubiese gustado más vivir en esa época que en ésta. 

Y es que, aunque para algunos pueda sonar exagerado y otros puedan juzgarme por decir esto, a mi modo de ver, el Baby Boom tenía muchas ventajas comparada con esta generación (la del BlackBerry) y al hablar de generaciones hablo de mayorías, pues, seguramente, en ambos casos habrán excepciones. Mis abuelos, tíos y padres, por ejemplo, no fumaron marihuana ni fueron muy contestatarios; yo, por mi parte, ni siquiera tengo, ni me interesa tener blackberry. Aquí, entonces, planteo algunas de las diferencias entre estas dos generaciones, diferencias que creo que favorecen al Baby Boom: Los baby boomers tenían más conciencia social, les importaba lo que pasaba a su alrededor, se “untaban” y luchaban (así fuera en vano) por cambiar las cosas; eran más autónomos, tomaban decisiones sin pedir ayuda ni permiso y asumían las consecuencias; su música no sólo era excelente en el sentido estricto de los acordes y las partituras, sino también de su contenido, eran letras profundas que expresaban lo que sentían y pensaban; no le tenían miedo a nada, eran arriesgados, lanzados y emprendían proyectos sin importar los riesgos; no les importaba la proveniencia, la clase social, la raza ni el dinero que tuviera el otro, no discriminaban a nadie y se trataban como iguales; eran rechazados por la sociedad porque los consideraban revoltosos y rebeldes sin causa; no estaban expuestos al peligro (exceptuando la misma policía que cumplía el papel de “ente perseguidor”), pues, como todos se trataban como iguales, las diferencias sociales pasaban a un segundo plano y nadie le hacía daño a nadie  por ambición.

En la generación del BlackBerry, en cambio, la mayoría de los jóvenes no tienen conciencia social, no les preocupa lo que pasa a su alrededor ni se interesan por cambiar las cosas, su “entorno” es el aparato; no son autónomos, necesitan ayuda para todo, no se sienten capaces de hacer nada solos y por eso prefieren andar en manada (aunque no se comuniquen con esta manada, pues su visión de caballo sólo les permite comunicarse con los que están “al otro lado del teléfono” a través del “pin”); la música de esta generación es música sin contenido profundo, son letras en inglés que muchos no entienden o letras en español sumamente vulgares o vacías, además, musicalmente no es el mejor, pues reinan los sintetizadores sobre los instrumentos; los jóvenes de hoy en día le temen mucho al fracaso, se callan sus ideas y se limitan en sus proyectos, tienen muchos miedos, sobre todo al “qué dirán”; la mayoría son mucho más discriminativos, racistas y petulantes y, a estas alturas (en el siglo XXI) todavía se refieren a los negros, por ejemplo, como seres inferiores, no se juntan con nadie que no sea de su mismo estatus y miran con desprecio al que no lo es; por otra parte, y lamentablemente, pues limita cualquier posibilidad de cambio, son más aceptados socialmente, ya que, por ser tan tibios, nadie tiene queja de sus acciones, como no se movilizan, la gente no tiene idea siquiera de su existencia; finalmente, considero que hay más peligros en esta generación, pues, por ser una época consumista, víctima de los medios de comunicación y con éstos, de la invención de la necesidad falsa que termina en dependencia absurda de los aparatos, es más ambiciosa y quiere el dinero fácil, por eso muchos se venden al mejor postor y hacen cualquier cosa por conseguirlo, así sea pasar por encima de las personas y hacerles daño, por eso se convierten en un peligro para la sociedad.
Por todas estas razones (entre muchas otras) vuelvo y aseguro que me hubiese gustado pertenecer al Baby Boom; pues, en general, pienso que esa generación era más humana y menos robotizada que ésta.

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