En casa tengo una tía... (A petición de ella)

...Que, aunque no se graduó de doctora, sí charla con furor y empuerca papel sin tino. Me suele regañar, que le como medio lado, pero ni airada le juraría que me voy a matar (no pienso dejar de estorbarle, ni pienso dejarla vacía. Sí, yo la lleno). [En honor a Ricardo Carrasquilla].

Sandra se llama mi tía, y tiene la cabeza rayada (aunque dice que la tengo yo). Me dice que tengo que conocer amigos con plata, como los suyos; que, además de simpáticos, interesantes y tooodas las maravillas que ella dice, tienen plata. Es cuestión de suerte,le digo, y no le hago caso, a mí no me importa, me gustan mis amigos, como son. Ella dice que es que yo tengo complejo de universitaria pobre y, tal vez, sí. Igual, ha aprendido a quererlos y a veces hasta me los quiere quitar. Así lo finja diciendo "cada pollito en su cajita".

Con su caminado "sexy" y su voz autoritaria jamás se permitiría pasar desapercibida. Intenta tener la última palabra siempre y, cuando no sabe qué decir, levanta su mano derecha con la palma hacia el frente, alza la ceja y dice (vocalizando muy bien): "Ya verás" o "Yo me encargo". En realidad sus "ya me encargo" son como sus "ya voy"; ¡falsos!

Autoritaria, mierda, mordaz, descabezada (ojo, no cabeza-hueca)... Así es mi tía. 

No les puedo decir cuántos años tiene porque me mata, sólo diré que ya no está joven. 

Mi tía me ama, y aunque a veces la molesto y la imito por su forma poco particular de ser,  de vestirse, de hablar o de caminar; o me exaspera cuando no me pone cuidado por estar cantando alguna canción de salsa que nadie conoce (con los ojos cerrados, los dientes superiores mordiendo el labio inferior y los brazos abiertos a los lados); ella sabe que yo la amo igual, o más, que la considero una mujer fuerte, divertida, inteligente y sabia y que, a su manera, ha sabido darme grandes consejos.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Aniversario papá

Gracias, señor 2022

Cada vez más cerca